
Yo no me siento a escribir poesía,
cae sobre mi como la lluvia,
cuando menos me la espero
y así la espero, cual agüacero,
con todo aquello que tenga a mano,
cubos, palanganas, morteros,
papel y tinta entre mis dedos.
Lluvia caída la mañana del Sábado Santo del 2014
“Despierto como el pájaro del alba
a trompicones y canciones
levanto piedras y desatinos
y me enamoro de los amores
Repliego el viento entre mis alas
doy sudores al renacer
Me encuentro a tientas,
sin ver ni oir
en la lejanía ésta de un cuento,
aquello que precisa y rememora
sacrificios y tormentos.
Soy levedad perfumada
de una mañana de abril
insumisa y elocuente
trastornada y deliciosa.
Y con las ondas de mis cabellos
imploro
a quien sea que me oiga
letanías de morir, muere, moribundo
y rimas locas.
No sé qué poseer me tienta
a levantar piedras mohosas,
suspiros y derechos,
vientos sin cantor.
Oriundo del metal
canta el pájaro del alba
y recorre
aquellas
horas
lentas
pardas
sumisas
rojizas
de la aurora.”
Pilar Ageitos y el alma encantada