«Mi corazón late
puerta con puerta
y así ha decidido
que es la paz su fuerza
que es el bien mi nido.»
Pilar Ageitos y el alma encantada
Pilar Ageitos y el alma encantada
¿Qué fragmentos de la vibrante luz de nuestras vivencias registra la memoria?
¿Qué sobrevive y qué queda fuera de las huellas registradas?
¿Qué destellos se convierten en recuerdos?
¿Se suceden siempre igual o cambian y varían, como si cobrasen vida propia en el fondo de esa laguna llamada alma?
«Nebulosas sin razón,
despiertan el corazón
y liberan de todo mal
la realidad consensuada.
Si las onduladas olas
de aquellos a los que amamos fuesen eternas,
no tendríamos más remedio que fallecer,
nos ahogaríamos con tanta ternura.
Ni los pisos almibarados de la mañana poseen tanta cordura.
Seamos amigos de aquellos que sólo tienen un deseo: SER «.
Pilar Ageitos y el alma encantada.

«Mujer». Dibujo de Pilar Ageitos.
« Alumbré hijos a docenas
todos fuertes y robustos
plenos, altos, rubios
como el pelo con el que crecí.
Alumbré hijos a pares,
a pares los llantos, las llamadas.
Alumbré padres, extraje huesos de las zarzas.
Alumbré monedas carmesí,
el llanto de la sangre morada,
el chillar del bendecido…
Alumbré, alumbré, alumbré…
Tanto amé la soledad
con tanta ternura y pasión,
con tal pasión y entrega,
que alumbré mi vida a su manera.
Tanto amé la soledad,
con tanto amor y locura,
que preferí tomar de su mano
antes que alumbrar la tuya.
Alumbré, alumbré, alumbré…
Retomo el pavor de hacerlo,
y busco resistir su bravura
Canto, vivo, siento, anhelo,
alumbré la llama, la hermosura.
Retomo y alumbro todo
lo que quiero y lo que no,
pues no soy dueña de lo que alumbro,
me debo a la oscuridad,
al agujero enterrado
dentro de otro agujero.
Alumbro, alumbré
y lo seguiré haciendo a la lumbre de los siglos. «