
Nume_espacio creativo. Talleres Mayo-Junio 2015



CAN. Dibujo: lápiz sobre papel. Pilar Ageitos.
«Solía Sofía buscarme en aquella cadena. Yo no hablaba, realmente. En mi emisora había un silencio contínuo y UNAS OREJAS ENORMES. Tú ponías la cadena y se oía escuchar: ¡Menuda trompa te agarrabas! Notabas el zumbido en cada neurona del cerebro. Escuchar es, a lo sumo y como mucho, lo más ensordecedor que hay. Lo juro.
Si Fon Beber aparecía, le dábamos los buenos días (Sofía y yo) y le dejábamos quedarse. Pero él no oía nada. Se limitaba a mirar, como hipnotizado, aquellas orejas tan y tan enormes.
Y EL FON SE VOLVÍA BON.»
hace muchos años ha… El Alma Encantada
Veo
telas oscuras y entramados de rejas
un jardín reluciente al final,
al fondo,
donde se oculta la verdad más enmarañada de las cosas
Veo
trastornos descomunales
un gigantesco placer
escondido tras
Tú
Veo
lejanos árboles
brechas torcidas
sucedáneos de una vida
que no existe ni existirá
Veo
tranquilas aguas
pacíficas estelas
y un canto lejano
que te dirá
cuál es el camino
la vereda
qué sorpresa aguarda
tras la reja
Veo
un enlace próximo
un anillo
un camino
un dorado placer
la verdad de ser
aquello que somos
Veo
trastornos descomunales
nubes negras en el horizonte
y junto a ti
la paz de saber
que nada de eso
es perdurable
que todo es
un soplo ínfimo de viento
a la deriva
perdido
en la vasta intemporalidad
de los siglos
Veo
respuestas vanas
orgullos fijos
niños corriendo detrás de un balón
Veo Veo
negros nubarrones en el horizonte
y una luz escondida
entre ellos
Veo
que todo aquello que quieras hacer
puedes hacerlo
Veo
Veo
un dulce despertar
y una huída
un cansancio remoto
y una salida
Veo
que nada de lo que veo
puede ser verdad
Veo
que quizás
algún día
sepas
que nada de lo que ves
es cierto
tan sólo, el atisbo de un miedo
arcaico y antiguo
de una historia que una vez ocurrió
en un siglo extraño
plagado de seres extraños
Veo
que los nubarrones que ves
no son reales
tan sólo el reflejo
de miedos ajenos
Veo paz
y la sabiduría de saber
que encerrado en un cajón de tu dormitorio
alma que cuidas con tesón,
hay algo creciendo
de un valor incalculable
pequeño y terrenal
como esa gota de lluvia que recoges
caída de una hoja
de un árbol
ese brillo resplandenciente
el destello
húmedo
del rocío en la mañana
Veo
castillos en el aire
y en la tierra un tesoro
Veo
lejanas curvas
anchos valles
remotos pliegues
sábanas sucias
y un vendabal
Veo que no veo
veo
veo
veo
y nada de lo que ves
es real
Sólo el alma
impertérrita
observa todo
como un cristal
diamantino
duro y sólido
imperturbable
brillante, eterno, inamovible
y todo lo demás
tan sólo soplos
vientos y cazas
vanidades
destellos, reflejos
efímeros
cansinos
limitados
Nada más
el diamante veo
Nada más
EL DIAMANTE
«Busco que o público poña algo da súa parte, que participe».
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«A mirada dos nenos levoume a valorar os debuxos feitos con bolígrafo.»