«El pájaro del alba». El alma encantada.

Yo no me siento a escribir poesía,

cae sobre mi como la lluvia,

cuando menos me la espero

y así la espero, cual agüacero,

con todo aquello que tenga a mano,

cubos, palanganas, morteros,

papel y tinta entre mis dedos.

Lluvia caída la mañana del Sábado Santo del 2014

“Despierto como el pájaro del alba

a trompicones y canciones

levanto piedras y desatinos

y me enamoro de los amores

Repliego el viento entre mis alas

doy sudores al renacer

Me encuentro a tientas,

sin ver ni oir

en la lejanía ésta de un cuento,

aquello que precisa y rememora

sacrificios y tormentos.

Soy levedad perfumada

de una mañana de abril

insumisa y elocuente

trastornada y deliciosa.

Y con las ondas de mis cabellos

imploro

a quien sea que me oiga

letanías de morir, muere, moribundo

y rimas locas.

No sé qué poseer me tienta

a levantar piedras mohosas,

suspiros y derechos,

vientos sin cantor.

Oriundo del metal

canta el pájaro del alba

y recorre

aquellas

horas

lentas

pardas

sumisas

rojizas

de la aurora.”

Pilar Ageitos y el alma encantada 

«ALUMBRÉ». El alma encantada.

«Mujer». Dibujo de Pilar Ageitos.

 

« Alumbré hijos a docenas

todos fuertes y robustos

plenos, altos, rubios

como el pelo con el que crecí.

Alumbré hijos a pares,

a pares los llantos, las llamadas.

Alumbré padres, extraje huesos de las zarzas.

Alumbré monedas carmesí,

el llanto de la sangre morada,

el chillar del bendecido…

Alumbré, alumbré, alumbré…

Tanto amé la soledad

con tanta ternura y pasión,

con tal pasión y entrega,

que alumbré mi vida a su manera.

Tanto amé la soledad,

con tanto amor y locura,

que preferí tomar de su mano

antes que alumbrar la tuya.

Alumbré, alumbré, alumbré…

Retomo el pavor de hacerlo,

y busco resistir su bravura

Canto, vivo, siento, anhelo,

alumbré la llama, la hermosura.

Retomo y alumbro todo

lo que quiero y lo que no,

pues no soy dueña de lo que alumbro,

me debo a la oscuridad,

al agujero enterrado

dentro de otro agujero.

Alumbro, alumbré

y lo seguiré haciendo a la lumbre de los siglos. «